Captura una imagen, transmite un sentimiento

Al parecer todas las expresiones artísticas tienen una misión, y es la de canalizar todas esa emociones que represamos con el pasar del tiempo y que nos dañan el cuerpo y la mente sin la necesidad de recurrir a la tienda a comprar semillas de marihuana para cultivarla como pasatiempo. 

En el caso de la fotografía, solemos pensar que sólo funciona si queremos capturar un momento único de la realidad con el que se desea inmortalizar fracciones de segundos para que se queden como recuerdos. Pero no sólo para ello funciona la fotografía. Sino que su utilidad va más allá de un simple clic, y una de ellas es que puede utilizarse como terapia. 

La terapia en una fotografía 

Dos de las virtudes más resaltantes de la fotografía son que sirve de expresión y de comunicación con la cual se puede trascender mundos y fronteras tanto culturales como del habla. Siendo de esta manera, la fotografía terapéutica surge como el lugar donde se funden el  arte y la terapia convirtiéndose en una exitosa herramienta para la curación.

La fotografía como actividad terapéutica se emplea cuando existen enfermedades que progresivamente van deteriorando a las personas tanto mental como físicamente. Dicha terapia suele ser utilizada en diversos centros de salud, universidades, centro de arte, instituciones educativas y hasta en centros penitenciarios y empresas. 

 La medicina y la fotografía 

En el caso de los centros de salud, sus profesionales han ido trabajando de manera simultánea las técnicas fotográficas con diversos procedimientos habituales en la medicina, en ellos se emplea la captura de imágenes para alcanzar la autoexploración en el paciente con lo que se saca de su interior gran parte de sus recuerdos o sentimientos para que llegar a su propio autoconocimiento. 

Con tal actividad, lo que se busca es traer por medio de imágenes lo que no se puede ver ni palpar. No son lo mismo fototerapia y fotografía terapéutica pues en esta última solo se muestran imágenes del paciente que han sido capturadas por terceros, o bien, tomadas por el mismo con la idea de guardarlas minuciosamente, también incluyen autorretratos, fotos del álbum de la familia o podrían ser también algunas fotos proyectivas. 

Con la fotografía terapéutica los pacientes van al fondo de sí mismos, allí donde más dolor concentran y en lo que no les agrada de sí mismos hasta quedar libres alcanzando un estado de autocompasión, paz y aceptación. A través de las imágenes las personas pueden oír su voz interna por medio de otra perspectiva a la que habitualmente se encuentran acostumbrados. 

Resulta asombroso, que en algunos de los casos las mismas personas no logran reconocerse en sus propios retratos, siendo esta una manera de que comprendan de una mejor forma su situación. Un ejemplo de ello podría ser alguien que padezca de problemas alimenticios, y que no se da cuenta de la gravedad de su enfermedad, sino hasta que puede ver en imágenes los grandes y notorios cambios que paulatinamente ha sufrido su cuerpo.

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